viernes, 1 de octubre de 2010

DÍA DE LA ALMENDRA EN ALMOGÍA














El pasado domingo día 26, decidimos dar una vuelta en coche por la cercanías de Málaga y nos acercamos hasta la localidad de Almogía, distante unos 15 km. El viaje nos lleva por una carretera de montaña de preciosos paisajes, aunque no muy recomendable para los que sufran de vértigo, ya que subiendo, los precipios quedan al lado del copiloto. De gran belleza es el valle inundado por el río Campanillas, que conforma la presa y embalse de Cassasola, así como las espectaculares vistas desde los miradores que hay a la entrada del pueblo y que permiten contemplar la zona conocida como Barranco del Sol con el cercano pueblo de Villanueva de la Concepción y el macizo cárstico de El Torcal de Antequera como telón de fondo.
Para nuestra sorpresa, habíamos elegido la fecha en la que se celebraba el "Día de la Almendra", que en este año festejaba su sexta convocatoria. Las calles del pueblecito, de trazado morisco, empinadas y estrechas, aparecían llenas de personas y puestecitos donde se podían adquirir productos típicos de la zona. En algunos stands el Ayuntamiento de Almogía repartía degustaciones de dos deliciosos platos muy populares en estos lares: la chanfaína y la porra blanca (de ambos os damos la receta, para los que seáis muy cocinillas).
Para los que no conozcan este malagueño pueblo serrano, baste decirles que se considera como la cuna de los verdiales (cante y baile típico del folclore de Málaga), dando nombre a uno de los tres estilos del mismo (los otros dos son el de Comares y el de Los Montes). La fiesta estuvo animada por varias "pandas de tontos" (así es como se llama a los componentes de los grupos verdialeros).

jueves, 23 de septiembre de 2010

LES MAMELLES DE TIRÈSIAS: Philippe Do



Esta maravillosa ópera bufa  del año 1947 y de corte surrealista del compositor Francis Poulenc (París 1899-1963) se estructura en un prólogo y dos actos. El argumento  de "Los pechos de Tirésias" se puede resumir de la siguiente manera: El director de teatro explica que la ópera pretende elevar la moral en la época de postguerra y exhorta a los franceses a procrear. Comienza la acción y Tirésias se lamenta de su papel de mujer. Sus senos salen volando; y además le empieza a salir barba. El marido se viste de mujer y pronto lo corteja un policía. Mientras, las mujeres al grito de "¡No queremos más hijos!" se lanzan a la lucha a a las órdenes del "General Tirésias". El marido proclama que será capaz de fecundar él solo. Su experimento es todo un éxito y empiezan a nacer creaturas que son niños milagro. Sin embargo, la sobreproducción lleva a la ruina. Tirésias consigue detener la catástrofe y cansada de una vida sin amor, se arrepiente y acepta las tiranías del matrimonio y de los hijos con tal de poder amar.
En esta entrada podemos admirar al cantante francés de origen vietnamita Philippe Do en el duo "Ah puisqu´en fin voici..." y el ária "Fameux représentants" en el papel de "marido", siendo cortejado por un guardia  con las manos un poco "largas" (el barítono Jiri Hajeck). La música corresponde a la interpretación de la Prague State Opera dirigida por Guillaume Tourniaire el 5 de mayo de 2007. La escena no está exenta de toques humorísticos y de referencias homoeróticas muy graciosas.
La ópera es muy divertida y no precisa una gran puesta en escena para satisfacer al público más exigente, tal y como puede verse en el vídeo adjunto a esta entrada. Por desgracia, mi querido Melibeo no es un entusiasta de estas modernidades operísticas (lo ponen un poco nervioso) y prefiere quedarse con la ópera barroca o romántica.

Philippe Do

sábado, 18 de septiembre de 2010

OBRIGADOS, LISBOA (II)






















Lisboa, ciudad de nostalgia, no sólo ofrece la imagen de "saudade" romántica de sus monumentos y tranvías. En otras zonas de la ciudad nos encontramos la más rabiosa actualidad arquitectónica fruto de la Expo del 98: el Parque das Nações. Nos llamó poderosamente la atención, lo bien conservado y aprovechado que estaba el recinto de la muestra universal (no podemos decir lo mismo de nuestra querida Sevilla y su Expo 92). La fantástica y sorprendente Estação de Oriente (obra del español Santiago Calatrava), el centro comercial Vasco da Gama (uno de los más grandes de Europa) custodiado por dos espléndidas torres gemelas, el Ocenário de Lisboa, el Centro da Ciência Viva, la torre Vasco da Gama, el teleférico, los jardines ribereños y el siempre impresionante estuario del río Tajo (Mar da Paja) merecen una visita y un paseo por las instalaciones. No existe excusa para no acudir a este punto de Lisboa, ya que el metro llega hasta la misma puerta del parque.
Tampoco existe excusa para no visitar el magnífico edificio del Centro Comercial Colombo, en el norte de la ciudad, y tomar allí el pulso de lo que hacen y compran los lisboetas, cómo se divierten y qué es lo que comen (al margen de los tópicos sobre la vida "turística" de Lisboa que se nos ofrecen desde los paquetes turísticos). Hemos de aclarar que no somos unos consumistas desenfrenados, pero consideramos, como amantes de la arquitectura contemporánea, que los centros comerciales son las nuevas "catedrales" que nos rodean, por sus dimensiones y posibilidades, habiendo encontrado en Lisboa dos magníficos ejemplos (el anterior del Parque das Nações y este de Colombo). Sorprende la arquitectura del predio, junto al Estádio de Futebol da Luz (donde juega el Bemfica), con planta semicircular, dos patios a modo de plazas y tres alturas. Allí se nos ofrece de todo para comprar y divertirnos (incluido un pequeño parque de atracciones con una mini montaña rusa y un jardín exterior, todo ello en la tercera planta). Muy recomendables ambos centros para hacer las oportunas compras para  agasajar a la familia y amigos sin tener que recurrir al típico "souvenir" turístico (léase galo de Barcelos, virgencita de Fátima, toallas y otras zarandajas).

miércoles, 15 de septiembre de 2010

OBRIGADOS, LISBOA (I)





















Tras nuestra escapada a Úbeda y Baeza, decidimos darnos una vuelta por la "saudade" lisboeta, y allí nos plantamos el pasado 26 de agosto.
Vueltas y más vueltas por el pombalino trazado de la Baixa, por las cuestas empinadas del Bairro Alto, las callejuelas de Alfama y Mouraria, el estilo manuelino de los Jerónimos y la Torre de Belém, por las estancias palaciegas de Ajuda y las salas repletas de arte de los Museus de São Roque, Nacional de Arte Antiga y Calouste Gulbenkian. Deliciosos galões en el Café A Brasileira compartiendo mesa con Fernando Pessoa o en la recoleta Praça de São Domingos, almoços brasileiros junto a la Estação Central do Rossío y cenas rápidas en los Armazens do Chiado. Magníficas vistas desde el imponente Castelo de São Jorge o desde la terraza del decimonónico y caduco Elevador de Santa Justa.
Desde el primer momento te sientes como en casa, ciudad cercana y viva, alegre y cosmopolita, entrañable y acogedora, con el delicioso encanto del poderío perdido y de los barcos de ultramar que ya nunca volverán.
Desde aquí nos rendimos a la belleza y el encanto de una ciudad que nos cautivó el corazón y que bien merece muchas, pero que muchas visitas.